Las rocas metamórficas resultan de la transformación de las rocas preexistentes (ya sean rocas ígneas, rocas sedimentarias u otras rocas metamórficas) en el interior de la Tierra mediante un proceso llamado metamorfismo.


Las rocas metamórficas resultan de la transformación de las rocas preexistentes (ya sean rocas ígneas, rocas sedimentarias u otras rocas metamórficas) en el interior de la Tierra mediante un proceso llamado metamorfismo. Los principales agentes de metamorfismo son el calor, la presión y los fluidos químicamente activos.

Las rocas metamórficas se encuentran sometidas a condiciones que van desde menos de 1.000 hasta los 16.000 bar, y temperaturas que van desde los 200 a 1.000 ºC, y un fluido activo, las cuales provocan cambios en la composición de las mismas, las cuales generan nuevas sustancias a estas.

Durante el metamorfismo, el material permanece esencialmente sólido. Los cambios que se producen en las rocas son principalmente texturales, así como también mineralógicos.

Los procesos metamórficos producen muchos cambios en las rocas, entre ellos, un aumento en la densidad, crecimiento de cristales más grandes, reorientación de los granos minerales en texturas laminares o bandeadas y la transformación de minerales de baja temperatura en minerales de alta temperatura.

Grandes afloramientos de rocas metamórficas se encuentran en regiones relativamente planas en muchas partes del mundo, las cuales son denominadas escudos. 

Esas regiones metamórficas se encuentran en Canadá, Brasil, África, India, Australia y Groenlandia.

Además las rocas metamórficas son un componente importante de muchos cinturones montañosos, entre ellos los Alpes y los Apalaches, donde constituyen una gran parte del núcleo cristalino de esas montañas.


Factores que forman las Rocas Metamórficas

El factor más importante durante la transformación de las rocas metamórficas es el calor. Proporciona la energía que impulsa los cambios químicos que provocan la recristalización de los minerales existentes o la formación de minerales nuevos. Los otros factores que se encuentran presentes son: la presión y los fluidos químicamente activos.


El Calor

El calor afecta los materiales terrestres, en especial a los que se forman en ambientes de baja temperatura, de dos maneras. 

En primer lugar fomenta la recristalización de granos minerales individuales, lo cual sucede, en particular, con las arcillas, los sedimentos de granos finos y algunos precipitados químicos. Las temperaturas más elevadas provocan la recristalización cuando los granos más finos tienden a unirse y formar granos de mayor tamaño de la misma mineralogía.

En segundo lugar, el calor puede aumentar la temperatura de una roca hasta el punto en que uno o más de sus minerales ya no son químicamente estables. En estos casos, los iones constituyentes tienden a distribuirse en estructuras cristalinas más estables en el nuevo ambiente de alta energía. 

Las reacciones químicas de este tipo tienen como consecuencia la creación de nuevos minerales con configuraciones más estables que tienen una composición más global más o menos equivalentes a la de los minerales originales.

El calor que causa el metamorfismo de las rocas procede principalmente de la energía liberada por la desintegración radiactiva y la energía térmica almacenada en el interior de la Tierra.

Las temperaturas aumentan con la profundidad a un ritmo conocido como gradiente geotérmico. En la corteza superior, este incremento de la temperatura oscila entre 20 ⁰C y 30 ⁰C por kilómetro. 

Por tanto, las rocas que se formaron en superficie terrestre experimentarán un aumento gradual de la temperatura conforme son transportadas (subducidas) a mayor profundidad

Los ambientes donde las rocas pueden ser transportadas a grandes profundidades y calentarse son los bordes de placa convergentes, donde están siendo subducidos fragmentos de corteza oceánica cargados de sedimentos. 

Además, es posible que las rocas sean enterradas en grandes cuencas donde la subsidencia gradual da origen a acumulaciones muy gruesas de sedimentos.

Las colisiones continentales causan engrosamiento de la corteza, hacen que las rocas queden enterradas profundamente, donde las temperaturas elevadas pueden provocar la fusión parcial.

El calor puede ser transportado desde el manto hasta incluso las capas más someras de la corteza. Las plumas ascendentes del manto, que afloran en las dorsales centro oceánicas, y el magma generado por la fusión parcial del manto en las zonas de subducción son tres ejemplos de ello.

En general, siempre que se forman magmas y éstos ascienden a un ritmo lento hacia la superficie, se produce metamorfismo.


Presión y Esfuerzo Diferencial

La presión, como la temperatura, también aumenta con la profundidad conforme aumenta el grosor de las rocas suprayacentes

Las rocas enterradas están sometidas a una presión de confinamiento, que es análoga a la presión hidrostática, donde las fuerzas se aplican igual en todas las direcciones. Cuanto más se profundiza el océano, mayor es la presión de confinamiento.

La presión de confinamiento cierra los espacios entre los granos minerales, dando lugar a una roca más compacta con una mayor densidad.

A grandes profundidades, la presión de confinamiento puede hacer que los minerales recristalicen en nuevos minerales con una estructura cristalina más compacta. No obstante, la presión de confinamiento no pliega ni deforma las rocas.

Además de la presión de confinamiento, las rocas pueden estar sometidas también a presiones dirigidas

Esto ocurre sobre todo en los bordes de las placas convergentes, donde las placas litosféricas colisionan. 

Las fuerzas que deforman la roca son desiguales en distintas direcciones, y se las denomina esfuerzo diferencial.

A diferencia de la presión de confinamiento que comprime la roca por igual en todas las direcciones, los esfuerzos diferenciales son mayores en una dirección que en las demás. 

Las rocas sometidas a esfuerzo diferencial se acortan en la dirección perpendicular a dicha presión. Como consecuencia, las rocas suelen plegarse o aplastarse.

A lo largo de los bordes de placa convergentes, el mayor esfuerzo diferencial se ejerce más o menos horizontalmente en la dirección del movimiento de las placas, y se aplica la menor presión en la dirección vertical.

En ambientes superficiales, donde las temperaturas son comparativamente bajas, las rocas son frágiles y tienden a fracturarse cuando son sometidas a esfuerzos diferenciales. Por el contrario, en ambientes de temperatura elevadas, las rocas son dúctiles.

Cuando las rocas exhiben un comportamiento dúctil, sus granos minerales tienden a aplanarse y alargarse cuando son sometidos a un esfuerzo diferencial. 

El esfuerzo diferencial también representa un importante papel en el desarrollo de las texturas metamórficas. En la Figura 1, se puede apreciar un diagrama de presión-temperatura del metamorfismo.

Diagrama de Presión-Temperatura del Metamorfismo
Fig. 1. Diagrama de Presión-Temperatura del Metamorfismo.


Fluidos químicamente activos

Se cree que los fluidos compuestos principalmente de agua y otros componentes volátiles, como el dióxido de carbono, representan un papel importante en algunos tipos de metamorfismos. 

Los fluidos rodean los granos minerales actúan como catalizadores y provocan la recristalización fomentando la migración iónica.

En ambientes cada vez más calientes, estos fluidos ricos en iones se vuelven proporcionalmente más reactivos. Cuando se unen dos granos minerales, la parte de sus estructuras cristalinas que se toca es la que recibe una mayor presión. 

Los iones situados en estos puntos son fácilmente disueltos por los fluidos calientes y migran a lo largo de la superficie del grano hacia los espacios porosos situados entre los granos.

Los fluidos hidrotermales contribuyen a la recristalización de los granos minerales disolviendo el material procedente de las regiones sometidas a esfuerzos elevados y precipitando este material en zonas sometidas a esfuerzos bajos. 

Como consecuencia, los minerales tienden a recristalizar y a alargarse más es una dirección perpendicular a los esfuerzos compresivos.

Cuando los fluidos calientes circulan libremente a través de las rocas, puede producirse un intercambio iónico entre dos capas rocosas adyacentes o los iones pueden migrar a grandes distancias antes de acabar depositándose. 

Esta situación es habitual cuando consideramos los fluidos calientes que escapan durante la cristalización del plutón ígneo.

Si la composición de las rocas que rodean el plutón es claramente distinta de los fluidos invasores, puede producirse un intercambio considerable de iones entre los fluidos y la roca caja

Cuando eso sucede , se produce un cambio de la composición global de las rocas circundantes. En estos casos el proceso metamórfico se denomina metasomatismo.

¿Cuál es el origen de estos fluidos químicamente activos? El agua es muy abundante en los espacios porosos de la mayoría de las rocas sedimentarias, así como en las fracturas de las rocas ígneas

Muchos minerales como la arcilla, las micas y los anfíboles están hidratados y, por tanto, contienen agua en sus estructuras cristalinas.

Las temperaturas elevadas asociadas con un metamorfismo de grado bajo a moderado causan la deshidratación de estos minerales. 

Una vez expulsada, el agua se mueve a lo largo de las superficies de los granos individuales y está disponible para facilitar el transporte iónico.

No obstante, en los ambientes metamórficos de alto grado, en los que las temperaturas son extremas, estos fluidos pueden ser expulsados de las rocas. 

Cuando se subduce la corteza oceánica a profundidades de unos 100 kilómetros, el agua expulsada de estas capas migra hacia la cuña del manto suprayacente, donde provoca la fusión.

 

Texturas Metamórficas

Existen muchos metodologías para clasificar convenientemente las rocas metamórficas, por ejemplo se pueden clasificar en función a tipos de litología, y también de acuerdo a los criterios basados en la textura (donde intervienen las condiciones de presión y temperatura antes descritos), la mineralógica, clases químicas, grado de metamorfismo o en el concepto de facies metamórficas

Un método sencillo y práctico consiste en tomar en cuenta el tipo de metamorfismo que originó a las rocas y dividirlas en dos grupos principales según su textura: foliadas y no foliadas.


Textura Foliada

La foliación es la alineación mineral resultante que proporciona a las rocas metamórficas una textura en láminas o bandas. Esta textura se produce bajo condiciones extremas, la presión provoca que los granos minerales de una roca no sólo se realinean, sino también se recristalicen, lo que fomenta el crecimiento de cristales más grandes. 

Muchas rocas de este tipo tienen cristales de minerales como las micas, recristalizan con una orientación preferente que esencialmente es perpendicular a la dirección de las fuerzas compresivas, lo que da a lugar a láminas. 

Son ejemplos de foliación el alineamiento paralelo de los minerales paralelos con hábito de planar y los minerales alargados; el alineamiento paralelo de las partículas minerales y los cantos aplanados; el bandeado composicional donde la separación de los minerales oscuros y claros genera un aspecto laminar, y la pizarrosidad cuando las rocas se separan con facilidad en capas delgadas y tabulares a lo largo de superficie paralelas. 

Estos tipos distintos de foliación se pueden formar de muchas maneras distintas:


  • Rotación de los granos minerales alargados o de hábito planar hacia una nueva orientación.
  • Recristalización de los minerales para formar nuevos granos que crecen en dirección de la orientación preferente.
  • Cambios de forma en granos equidimensionales a formas alargadas que se alinean en una orientación preferente.

 

Algunos ejemplos de texturas foliadas son la pizarra (al romperse se obtienen láminas), el esquisto (no se rompe con facilidad) y el gneis (formado por minerales claros y oscuros).


Textura No Foliada

Están compuestas de un solo mineral, cuyos cristales se caracterizan por tener un esquema equidimensional, aunque suelen tener foliación, no es apreciable a simple vista. 

Algunas de ellas son las corneanas, el mármol (aspecto cristalino que se forma por metamorfismo de calizas y dolomías), la cuarcita (es blanca pero puede cambiar por impurezas), la serpentinita (que al transformarse origina asbesto).

Otra textura común en las rocas metamórficas son unos granos especialmente grandes, llamados porfidoblastos, rodeados por una matriz de grano fino de otros minerales.

Las texturas porfidoblásticas se desarrollan en una gran variedad de tipos de rocas y de ambientes metamórficos cuando los minerales del protolito recristalizan y forman nuevos minerales. 

Durante la recristalización algunos minerales metamórficos, como el granate, la estaurolita y la andalucita, desarrollan invariablemente una pequeña cantidad de cristales muy grandes. 

Por el contrario, minerales como la moscovita, la biotita y el cuarzo suelen formar una gran cantidad de granos muy pequeños.

Cuando el metamorfismo genera los minerales granate, biotita y moscovita en el mismo ambiente, la roca contendrá cristales grandes (porfidoblastos) de granate embebidos en una matriz de grano fino compuesta de biotita y moscovita.


Tipos de Metamorfismos

Hay algunos ambientes en los que se produce metamorfismo. La mayoría se encuentra en las proximidades de los límites de placa y muchos se asocian con la actividad ígnea

Consideraremos los siguientes tipos de metamorfismos: metamorfismo térmico o de contacto, metamorfismo hidrotermal, metamorfismo regional, en mayor medida. También existen otros tipos de metamorfismo menos comunes: metamorfismo de enterramiento, metamorfismo de impacto y metamorfismo dinámico.


Metamorfismo Térmico o de Contacto

El metamorfismo térmico o de contacto es el resultado de un aumento de la temperatura en las rocas encajantes situadas en el contacto inmediato con intrusiones ígneas o por debajo de coladas de lava de espesor suficiente.

Se caracteriza por la cristalización desordenada de nuevos minerales metamórficos, puesto que las deformaciones son demasiado débiles para producir alineaciones bien marcadas en los minerales; las rocas producidas se denominan corneanas

Se dan en circunstancias tales como la intrusión de magma en las rocas ya existentes, como plutones, diques o diques concordantes. El mármol es un ejemplo de roca que se forma mediante este proceso.


Metamorfismo Hidrotermal

Una alteración química llamada metamorfismo hidrotermal ocurre cuando los fluidos calientes, ricos en iones circulan a través de las fisuras y fracturas que se desarrollan en la roca. 

Este tipo de metamorfismo está estrechamente relacionado con la actividad ígnea, ya que proporciona el calor necesario para hacer circular estas soluciones ricas en iones.

Por tanto, el metamorfismo hidrotermal suele producirse en regiones en las que hay grandes plutones.

Conforme estos grandes cuerpos magmáticos se enfrían y se solidifican, se expulsan los iones que no se incorporan a la estructuras cristalinas de los silicatos recién formados, así como los volátiles restantes (agua). Estos fluidos ricos en iones se denominan soluciones hidrotermales.

Además de alterar químicamente la roca caja, los iones de las disoluciones hidrotermales a veces precipitan y forman una variedad de depósitos minerales económicamente importantes. 

Si estas rocas cajas son permeables, como sucede con las rocas carbonatadas como la caliza, estos fluidos pueden extender la aureola varios kilómetros.

Éstas soluciones ricas en silicatos pueden reaccionar con los carbonatos y producir una variedad de minerales silicatados ricos en calcio que forman una roca llamada skarn.

Conforme aumenta el conocimiento de la tectónica de placas, era cada vez más clara la incidencia del metamorfismo hidrotermal tiene lugar a lo largo de las dorsales centro oceánicas. 

A medida que las placas se separan, el magma que aflora procedente del manto genera un nuevo fondo oceánico. 

Cuando el agua percola a través de la corteza oceánica joven y caliente, se calienta y reacciona químicamente con las rocas basálticas recién formadas.

El resultado es la conversión de los minerales ferromagnesianos, como el olivino y el piroxeno, en silicatos hidratados, como la serpentina, la clorita y el talco. 

Además, las plagioclasas ricas en calcio del basalto se van enriqueciendo cada vez más en sodio a medida que la sal (NaCl) del agua marina intercambia iones de sodio por iones de calcio.

También se disuelven de la corteza recién formada grandes cantidades de metales, como hierro, cobalto, níquel, plata, oro y cobre. 

Estos fluidos calientes y ricos en metales acaban ascendiendo a lo largo de fracturas y brotan del suelo oceánico a temperaturas alrededor de 350 ºC, generando nubes llenas de partículas denominadas fumarolas oceánicas

Al mezclarse con el agua marina fría, los sulfuros y los carbonatados que contienen estos metales pesados precipitan y forman depósitos metálicos, algunos de los cuales tienen valor económico.


Metamorfismo Regional

El metamorfismo regional forma grandes regiones metamórficas características de numerosas cadenas montañosas y de escudos antiguos. 

Típicamente, el metamorfismo regional implica un aumento de temperatura y de profundidad, que produce presiones elevadas controladas por la profundidad alcanzada en la corteza o en el manto y, además, una deformación que resulta registrada en las estructuras y/o texturas tectónicas

El metamorfismo de subducción es una forma de metamorfismo regional que se produce a temperaturas bajas, inferiores a 250 ºC, en ausencia de una deformación apreciable.

El metamorfismo asociado con las colisiones continentales implica la convergencia de un límite de placa activo con un límite continental pasivo. 

Este tipo de colisiones provoca la deformación intensa de grandes segmentos de la corteza terrestre por las fuerzas compresionales asociadas con el movimiento convergente de las placas. 

Los sedimentos y las rocas de la corteza que forman los límites de los bloques continentales que colisionan se pliegan y se fracturan, haciendo que estos bloques se acorten y se engrosen.

En este proceso suelen intervenir las rocas cristalinas del basamento continental, así como las partes de la corteza oceánica que antes formaban el fondo de una cuenca oceánica.

El engrosamiento general de la corteza se traduce en un ascenso ligero en el que las rocas deformadas se elevan por encima del nivel del mar y forman terreno montañoso. 

El engrosamiento de la corteza tiene como consecuencia el enterramiento profundo de grandes cantidades de roca, ya que los bloques de corteza se colocan unos debajo de los otros.

En la base de las montañas, las temperaturas elevadas provocadas por el enterramiento profundo son las responsables de la actividad metamórfica más productiva e intensa en el interior de un cinturón montañoso.

A menudo estas rocas enterradas en las profundidades se calientan hasta el punto de fusión. Como consecuencia, se acumula magma hasta formar cuerpos suficientemente grandes como para ascender e intruir las rocas metamórficas y las rocas sedimentarias suprayacentes.

Los núcleos de muchas cordilleras están formados por rocas metamórficas plegadas y fracturadas entrelazadas con cuerpos ígneos. 

Con el tiempo, esas masas rocosas deformadas son elevadas, la erosión elimina el material suprayacente para dejar expuestas las rocas ígneas y metamórficas que comprender el núcleo central de una cordillera montañosa. En la Figura 2 se puede apreciar los distintos tipos de metamorfismos o ambientes metamórficos en la superficie como en el interior de la Tierra.

Tipos de Ambientes Metamórficos
Fig. 2. Tipos de Ambientes Metamórficos.



Otros tipos de Metamorfismos

Metamorfismo de Enterramiento

El metamorfismo de enterramiento se produce en asociación con acumulaciones muy gruesas de estratos sedimentarios en una cuenca subsidente. 

En este tipo de ambientes se pueden alcanzar condiciones metamórficas de grado bajo en las capas inferiores.

La presión de confinamiento y el calor geotérmico provocan la recristalización de los minerales y modifican la textura o la mineralogía de la roca sin lograr alcanzar un proceso de deformación.

La profundidad necesaria para el metamorfismo de enterramiento varía de un lugar a otro, según el gradiente geotérmico predominante. El metamorfismos de grado bajo suele empezar a profundidades alrededor de los 8 kilómetros, donde las temperaturas oscilan entre los 100 ºC y los 200 ºC. 

En zonas donde muestran gradientes geotérmicos elevados, las perforaciones han permitido recoger minerales metamórficos a una profundidad de sólo unos pocos kilómetros.


Metamorfismo Dinámico

Este tipo de metamorfismo es una respuesta a esfuerzos intensos y se localiza en zonas de cizallas, principalmente en zonas orogénicas y en los bordes de placas tectónicas.

Cerca de la superficie las rocas se comportan como un sólido frágil. El movimiento a lo largo de una zona de falla fractura y pulveriza las rocas. El resultado es una roca poco consistente denominada brecha de falla, que está compuesta de fragmentos de roca rotos y aplastados.

En algunas zonas de falla poco profundas, también se produce un material suave, no cementado, parecido a la arcilla denominado harina de falla. Se forma por el triturado y la pulverización del material rocoso durante el movimiento de falla.

El material triturado resultante experimenta una alteración posterior por el agua subterránea que se infiltra a través de la zona de falla.

Gran parte de esa intensa deformación asociada con las zonas de falla se produce a grandes profundidades, y por tanto, a temperaturas elevadas. En ese ambiente, los minerales preexistentes se deforman dúctilmente.

Conforme los grandes bloques de roca se mueven en direcciones opuestas, los minerales de la zona de falla tienden a deformar granos alargados que dan a la roca un aspecto foliado.


Metamorfismo de Impacto

Es caracterizado por condiciones de temperatura y presión muy altas causados por el impacto de meteoritos. En la superficie esto se puede observar alrededor de los cráteres de impacto

En la superficie lunar, el metamorfismo de impacto es un fenómeno muy común que produce estructuras de deformación típicas como fracturas cónicas en las rocas.

Al ser debido al efecto de un choque de alta energía puede producir, en la superficie terrestre, minerales densos que, normalmente, solo se forman en las condiciones de presión del manto terrestre.

Los productos de estos impactos, llamados eyecta, son mezclas de roca fragmentada y fundida ricas en vidrio parecidas a las bombas volcánicas. En algunos casos, se encuentra una forma muy densa de cuarzo (coesita) y diamantes minúsculos.

Estos minerales de alta presión proporcionan pruebas convincentes de que han debido alcanzarse de forma breve, en la superficie de la Tierra, las condiciones de presión y temperatura que existen en el manto superior.


Principales Rocas Metamórficas

Esquisto

Los esquistos son rocas metamórficas de grano medio a grueso en las que predominan minerales planares. 

Habitualmente, las micas moscovita y biotita, que exhiben un alineamiento planar que da a la roca su textura foliada. Además, los esquistos contienen cantidades menores de otros minerales, a menudo cuarzo y feldespato.

Hay esquistos formados por minerales oscuros (anfíboles) principalmente. Como las pizarras, el protolito de muchos esquistos es la lutita, que ha experimentado un metamorfismo de medio a alto grado durante episodios importantes de formación de las montañas. En la Figura 3, se puede apreciar una muestra de esquisto.


Muestra de Esquisto
Fig. 3. Muestra de Esquisto.


Pizarra

Sin rocas metamórficas homogéneas de grano fino, formada por la compactación por metamorfismo de bajo grado de las lutitas

Se presenta generalmente de color opaco azulado y estructuras de lajas u hojas planas por una esquistosidad bien desarrollada (pizarrosidad).

La pizarra es una roca densa de grano fino, formada a partir de rocas sedimentarias arcillosas y, en algunas ocasiones, de rocas ígneas. La principal característica de la pizarra es su división en finas capas (fisibilidad).

Los minerales que la forman son principalmente la sericita, moscovita, clorita y cuarzo. En la Figura 4, se puede apreciar una muestra de pizarra.


Muestra de Pizarra
Fig. 4. Muestra de Pizarra.


Gneis

Son rocas metamórficas compuestas por los mismos minerales que el granito (cuarzo, feldespato y mica) pero con orientación definida en bandas, con capas alternas de minerales claros y oscuros.

La mayoría de los gneises contienen cantidades menores de biotita, moscovita y anfíbol que desarrollan una orientación preferente

Algunos gneises se rompen a lo largo de las capas de los minerales planares, pero la mayoría se rompe de una manera irregular. En la Figura 5, se puede apreciar una muestra de gneis.


Muestra de Gneis
Fig. 5. Muestra de Gneis.



Mármol

El mármol es una roca metamórfica compacta formada a partir de rocas calizas que, sometidas a elevadas temperaturas y presiones, alcanzan un grado de cristalización. El componente básico del mármol es el carbonato cálcico, cuyo contenido supera el 90%.

Los demás componentes son los que le dan la gran variedad de colores y definen sus características físicas.

Tras un proceso de pulido por abrasión, el mármol alcanza un alto nivel de brillo natural, es decir, sin ceras ni componentes químicos.

Dado a su atractivo color y su relativa blandura (dureza de 3), el mármol es fácil de cortar y moldear. En la Figura 6, se puede apreciar una muestra de mármol.


Muestra de Mármol
Fig. 6. Muestra de Mármol.


Cuarcita

La cuarcita es una roca metamórfica muy dura formada a partir de arenisca rica en cuarzo. Bajo condiciones de metamorfismo de grado moderado a elevado, los granos de cuarzo de la arenisca se funden como briznas de vidrio

La recristalización es tan completa que cuando se rompe, la cuarcita se escinde a través de los granos de cuarzo originales, en lugar de hacerlo a lo largo de sus límites.

En algunos casos se conservan estructuras sedimentarias del tipo estratificación cruzada y dan a la roca un aspecto bandeado.

La cuarcita es blanca, pero los óxidos de hierro pueden producir tintes rojizos a rosados, mientras que los granos minerales oscuros pueden colorearla de gris. En la Figura 7, se puede apreciar una muestra de cuarcita.


Muestra de Cuarcita
Fig. 7. Muestra de Cuarcita.


Importancia de las Rocas Metamórficas

Las rocas metamórficas se encuentran en depósitos de minerales que se forman por la migración y aglutinamiento de los minerales y rocas durante procesos de alta presión y temperatura, soluciones sólidas, en la etapa de formación de la roca. 

Las rocas metamórficas tienen un especial interés comercial en el campo de la joyería y como roca para ornamento.

Es así cómo se forman algunas piedras preciosas como los diamantes, esmeraldas, rubíes y semipreciosas como el granate. 

En las rocas metamórficas también hay depósitos importantes de oro y otros metales que se encuentran concentrados debido a la foliación y agrupamiento de estos durante los procesos metamórficos.

Se usa en tejados con las pizarras regulares (color negro brillante) y en la construcción y decoración de edificios y viviendas (mármol blanco).


Fuente:

  • Tarbuck, E. y Lutgens, F. Ciencias de la Tierra 8va. Edición. Pearson Education. Madrid, España (2005).
  • Colaboradores de Wikipedia. Roca Metamórfica. Wikipedia, la enciclopedia libre (2021). https://es.wikipedia.org/wiki/Roca_metamórfica
  • Sin autor. Geología Económica de las Rocas Metamórficas. Archivo Scribd (2016).



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